La situación de excepcionalidad como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 ha provocado que la ciudad, igual que el resto del país y el mundo, haya detenido prácticamente toda su actividad, tanto en el ámbito de servicios como en la industria o la movilidad, exceptuando las actividades relacionadas con los servicios esenciales.

Este paro tiene un impacto directo en el consumo de energía, tanto en el ámbito de ciudad como a una escala más global, y ha cambiado claramente los patrones de consumo de energía habituales, así como el reparto sectorial. Además, estos cambios en el consumo energético tienen un impacto directo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la ciudad (GEI).

La Agencia de la Energía ofrece estos informes, que recogen la estimación de la evolución semanal de los consumos de energía y su traducción en reducción de emisiones de GEI, a partir de la información disponible, para comprobar el impacto que ha supuesto la crisis de la COVID-19.

Se aportan datos de consumos energéticos (electricidad y gas natural) a escala sectorial y datos de los consumos municipales. A partir de estos datos se puede elaborar una estimación con respecto a la reducción de emisiones de GEI asociada a los casos anteriores, pero también a los impactos sectoriales como el tratamiento de residuos y la actividad portuaria y aeroportuaria.