Barcelona es una ciudad densa y compacta y solo dispone de suelo urbano (no hay suelo urbanizable donde se pueda crecer). Este hecho conlleva que sea difícil construir nuevos pisos o casas, y también hace que el parque de viviendas sea antiguo: la media de edad de los edificios es de prácticamente 70 años, y solo un 7 % son posteriores a 1980.

Teniendo en cuenta esta realidad, ya hace años que el Ayuntamiento desarrolla políticas de rehabilitación de las viviendas. Actualmente, la nueva medida de gobierno para la regeneración de suelo y vivienda en Barcelona pone de manifiesto la necesidad de impulsar mejoras energéticas asociadas a la rehabilitación de los edificios menos eficientes para que reduzcan la demanda energética y, por lo tanto, sus emisiones.

En este sentido, la nueva convocatoria 2018 de ayudas a la rehabilitación de viviendas impulsa actuaciones orientadas a la generación y el ahorro de energía:

  • Para promover la generación de energía, el Ayuntamiento prevé ayudas de hasta el 50 % del coste de las instalaciones voluntarias de placas fotovoltaicas (para producir electricidad) o de placas térmicas (para producir agua caliente sanitaria), ya sean individuales o colectivas.
  • Para reducir el consumo energético de los edificios, el Ayuntamiento prevé ayudas de hasta el 40 % del coste de las actuaciones de mejora energética global (aislamiento en toda la envolvente del edificio) o de hasta el 25 % del coste de las actuaciones parciales de rehabilitación energética (fachadas, cubiertas y terrazas, paredes medianeras y patios de luces).