El consumo de los edificios y los equipamientos municipales representa en torno al 50 % del gasto energético municipal total. Así pues, se considera de vital importancia actuar en estos equipamientos para conseguir un ahorro de energía y de emisiones. Al mismo tiempo, las actuaciones en edificios municipales son una herramienta clave para la promoción de las medidas de eficiencia y de ahorro energéticos, por su carácter ejemplarizador ante la ciudadanía.

Las medidas de actuación se articulan a través del Plan de ahorro y mejora energética de los edificios municipales (PEMEEM, por sus siglas en catalán), que tiene como objetivo el ahorro de energía y la incorporación de energías renovables en los edificios y las instalaciones municipales, para posicionar al Ayuntamiento de Barcelona como una administración altamente sostenible en la gestión de sus propios equipamientos.

Protocolo de energía

Es muy importante que el Ayuntamiento de Barcelona sea un modelo ejemplificador y que los edificios de titularidad municipal sean eficientes en términos energéticos. En este sentido, los edificios de nueva edificación, más allá de la normativa vigente, también deben dar respuesta a la estrategia municipal.

Para que los equipamientos municipales de nueva construcción sean altamente eficientes, edificios de consumo casi nulo (nZEB), se ha considerado oportuno disponer de este protocolo que, más allá de recoger los criterios de interpretación de un edificio nZEB, sea una herramienta transparente y eficaz que puede ayudar a los proyectistas a justificar los requerimientos definidos para los proyectos de edificaciones y construcciones municipales en materia energética.

En el protocolo de energía se indica, entre otras cuestiones:

  • Exigencia de la calificación A en el indicador de consumo de energía primaria no renovable (EPnR). 
  • Exigencia de la calificación B para los indicadores de demanda de calefacción y de demanda de refrigeración. 
  • Máxima producción renovable fotovoltaica más allá de lo que exige la misma normativa (últimas versiones del CTE, ordenanza municipal y decreto de ecoeficiencia). 

Monitorización energética de los edificios municipales

La monitorización energética es una herramienta que permite, entre otras funciones, visualizar patrones de comportamiento de consumo energético y, por lo tanto, detectar posibles anomalías que muchas veces, solo con el cambio de hábitos en el uso de los equipamientos, representan un ahorro energético muy relevante. La monitorización se convierte en una herramienta fundamental de seguimiento, teniendo en cuenta el elevado número de edificios y equipamientos de los que dispone el Ayuntamiento. Con estos datos se puede hacer un control mucho más eficiente y preciso del comportamiento energético de los edificios municipales.   

Con la reciente incorporación de los suministros abastecidos por el operador municipal Barcelona Energia, el Ayuntamiento de Barcelona tiene actualmente en la plataforma de visualización más de 1.150 edificios monitorizados, de los que, entre otras medidas, se hace un seguimiento mediante la monitorización del uso de la energía, de las condiciones de confort y del funcionamiento de los sistemas de generación de energía de origen renovable que incorporan muchos de estos edificios.  

La monitorización energética es una herramienta clave que se debe instalar en cualquier nueva edificación o instalación de generación; la obligatoriedad de incorporarla se recoge en el protocolo de energía para grandes rehabilitaciones y nuevas edificaciones municipales. 

Eficiencia energética en las escuelas

Las escuelas son agentes de cambio en la ciudad y por eso impulsamos proyectos para incorporar la energía a las escuelas desde una perspectiva educativa y práctica.

Promoción del vehículo eléctrico

Barcelona también dispone de una amplia oferta de servicios de vehículo eléctrico compartido (ciclomotores y coches) para resolver los desplazamientos que no se puedan realizar en transporte público, a pie o en bici.

Plan director de iluminación.

El alumbrado público de Barcelona solo representa aproximadamente el 20 % del consumo total de energía de los servicios municipales. Incluye más de 146.000 puntos de luz que presentan una elevada disparidad de criterios y modelos, resultado de años de diferentes renovaciones urbanísticas y mantenimientos aislados. 

La gestión actual busca generar una imagen nocturna de la ciudad que homogeneice los criterios estéticos y funcionales incorporando la tecnología led en los puntos de luz y reducir el consumo de energía. 

Si quieres obtener más información sobre el alumbrado eficiente de Barcelona: Plan director de iluminación  

Redes de calor y frío

La ciudad de Barcelona dispone de dos redes urbanas de climatización centralizadas: la red de levante, que cubre el área del Fòrum-22@, y la de poniente, que cubre la Zona Franca y el barrio de la Marina del Prat Vermell. Las redes proveen a los edificios de agua caliente y fría para calefacción y climatización y de agua caliente sanitaria. 

La centralización en la producción permite una mejor eficiencia energética con respecto a las soluciones individuales con calderas o equipos de aire acondicionado. Los edificios que se deben suministrar se conectan con la central mediante una red de cañerías que vehiculan agua caliente o agua fría que se ha producido en esta. La generación se hace aprovechando los recursos energéticos residuales, como por ejemplo los de la planta de revaloración energética del Besòs, o aprovechando el frío residual que se genera en el proceso de regasificación del gas natural licuado en el puerto de Barcelona. 

Actualmente, las dos redes de calor y frío tienen una extensión superior a los 24 km. Entre las dos suministran una energía térmica total de 105 GWh/año, y el objetivo es ir ampliándolas. 

Las redes son gestionadas por empresas mixtas en las que participa el Ayuntamiento de Barcelona. Si quieres obtener más información: